martes, 20 de octubre de 2015

Habilidades directivas y formación del candidato ideal

Este verano hemos leído publicaciones en varios medios de comunicación a cerca de un informe de Adecco que, tras realizar un concienzudo estudio con más de 1.000 responsables de RRHH de diversas empresas, nos describe el perfil que debe reunir el candidato ideal, describiendo cuáles son las habilidades directivas que las empresas demandan.

Apolo13. Habilidades directivas y formación del candidato ideal

Habilidades directivas y formación del candidato ideal

Los resultados son elocuentes y se pueden resumir en que “las habilidades más importantes serían las siguientes por este orden: conocimientos especializados (conocimientos técnicos especializados, idiomas, tecnológicos, etc.), habilidades organizativas (capacidad de análisis, la tolerancia a la tensión, la dirección de equipos, la visión de negocio, la innovación y el liderazgo), habilidades relacionales (el trabajo en equipo, la capacidad de comunicación, la empatía, la capacidad de influencia) y habilidades motivacionales (habilidades como la orientación a objetivos, la planificación y organización, la orientación al cliente, la gestión del tiempo, la ética profesional). Sin embargo, estas cualidades tienen mayor o menor importancia según el puesto que se quiera cubrir”

Pues bien, a nuestro juicio estos resultados muestran algo que está en el origen de la baja productividad, la falta de innovación, las dificultades para la cooperación entre equipos, la escasa orientación a resultados y la deficiente orientación a la calidad en las relaciones con los clientes, entre otras carencias de nuestro mercado laboral

Por poner un ejemplo, en la película Apolo XIII vemos que cuando el módulo lunar se está a punto de quedar sin oxígeno, se crea un equipo multidisciplinar que tiene la misión de crear, con los materiales de que disponen en la nave, un aparato que permita que lleguen a su destino convirtiendo el monóxido de carbono en oxígeno. Inmediatamente se crea un equipo de ingenieros para proponer, crear, innovar, cooperar, etc. en busca de una solución. Si estos técnicos únicamente fuesen expertos en su materia, sin más habilidades interpersonales y sociales, podemos estar seguros de que el Apolo XIII no hubiese llegado a la tierra de nuevo.  

A nuestro juicio, las habilidades técnicas (el perfil duro) debe ser un criterio de menor peso a la hora de seleccionar o de formar a la plantilla, es, por decirlo de alguna manera, evidente que si un profesional debe trabajar en inglés debe saber inglés. Lamentablemente muchas empresas se quedan en esta visión en extremo básica y sencilla. 

Por ello, para nosotros es también evidente que su forma de desempeñarse en el puesto, su capacidad para trabajar en equipo, para liderar proyectos, para relacionarse con clientes, para fijarse objetivos y metas, para gestionar el tiempo, para comunicarse, para tener visión global y a largo plazo, para adaptarse al cambio, etc. son, entre otras, las características y cualidades que van a permitir que ese trabajador sea verdaderamente, como diría D. Goleman, un trabajador estrella

¿Qué se puede hacer para superar este criterio, algo obsoleto? Además de establecer procedimientos de selección más modernos y completos, una solución es la formación para empresas: formar y desarrollar a tus colaboradores. Existen multitud de opciones para formar profesionales en este tipo de habilidades directivas (según sus necesidades, puestos, objetivos, etc.) que permiten desarrollar capacidades de trabajo que tendrán un retorno a la empresa muy alto, y que servirán para que nuestro módulo lunar llegue a la tierra sano y salvo.

¿Has detectado cuáles son esas capacidades, habilidades y competencias que le falta a tu personal?



Editado por +Fernando Camacho (ifcamacho)